Si queremos adornar algún rincón demasiado oscuro o demasiado caluroso, donde ninguna planta puede prosperar, ni aún las menos exigentes, siempre podemos recurrir a las flores secas. Con unas pocas espigas y algunos capullos secos podemos formar un bonito ramo que durará casi eternamente.
Una retorcidas ramas de Salix en un gran florero son el complemento perfecto para ese desnudo rincón del recibidor o de la escalera. |